Hoy me encuentro sola y eso me hace pensar, pensar en tantas cosas que llevo dentro en las que no quiero pensar.
Hace un mes a mi madre le detectaron un cáncer y en principio todo fue bien, la cirugía bien, el post-operatorio bien, pero yo sé lo que significa "bien" en esos casos. Por desgracia soy médico y sé todo lo que significa y todo lo que hay: Sé que el tipo de cáncer que ella tiene es incurable, sé que la media de supervivencia son 20 meses y que las probabilidades de que llegue a vivir 5 años son tan solo del 9%
Sé que sólo son datos, que sólo son estadísticas, pero esos datos me perforan la cabeza cada vez que respiro.
Todo ha salido muy bien, es cierto, sus médicos no le mienten "realmente". Todo ha salido muy bien porque la mayoría de los casos como el de ella no tienen una esperanza de vida que llegue más allá de 2 meses y las cirugías que se aplican suelen tener una serie de complicaciones que complican el pronóstico.
"Bien" significa que no se va a morir en 2 meses.
Ella se encuentra ya en casa, disfrutando sin saberlo, de sus ultimos años de vida.
Y aquí me encuentro yo, en medio. En medio de la verdad y la crueldad. Sabiendo lo que hay, sabiendo que el tiempo se le acaba, que dentro de 2 o 3 años, si tenemos suerte y sigue viva, estará yendo a quimioterapia diariamente, para quitarse un poco los dolores. Sabiendo todo lo que pasará, antes o después. No la muerte, que ya es grave, sino todo el dolor, el sufrimiento, la tortura y la espera.
¿Se lo digo o no se lo digo? No lo sé. Por un lado pienso que ella y mi familia tiene derecho a saberlo, pero por otro... ¿cómo les voy a hacer tanto daño? ¿qué necesidad hay? En vez de 3 años esperando lo peor, pueden estar 3 años pensando que tiene alguna posibilidad, aunque sea pequeña. Mejor luchando que deprimida esperando la muerte lenta e insidiosa.
Pero por otro lado pienso que ellos no han buscado información porque yo estoy aquí, porque confían en mí, porque creen todo lo que digo sin dudar ni un segundo. Pienso que el cirujano no le ha explicado todo porque piensa que yo se lo voy a explicar... pero... ¿y si no? ¿y si en este periodo de la enfermedad es mejor no decirle nada al paciente ni a su familia y por eso no le ha contado nada?
La verdad me tortura y me carcome. Cada vez que miro sus ojos, tan profundos y sinceros, sabiendo que por dentro su propio cuerpo la esta matando... me mata.
Quisiera abrazarla y llorar, quisiera decirle cuanto la voy a echar de menos, cuanto la quiero y cuanto siento cada vez que le he hecho daño, quisiera estar con ella todo el día, disfrutando de cada momento que tengamos de estar juntas, de charlar, de reírnos, de abrazarnos... pero no puedo... tengo que permanecer entera y feliz para que ella esté feliz y piense que todo va bien, no puedo paralizar mi vida y estar allí con ella todo el día porque entonces ella sabrá que algo no funciona.
Pienso que deseo decírselo porque soy una hija egoísta, porque quiero abrazarla y que me consuele, como ha hecho tantas veces. ¿O lo egoísta será no decírselo y quitarle la oportunidad de que haga cosas que quisiera hacer antes de morir, ahora que todavía está bien?
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